La literatura china es tanto el producto como el motor de una civilización plurimilenaria, a la vez fascinante y delicada de entender, surgida de una geografía que equivale al territorio de Europa y que siempre ha albergado a una cuarta parte de la población mundial. Literatura y civilización se funden tanto y tan armoniosamente que el término wenxue, que designa a la primera, es una declinación moderna de la palabra wen, que significa “carácter de la escritura” y “cultura”.
Cuenta la leyenda que uno de los ministros del mítico Emperador Amarillo inventó la escritura al observar las marcas que los animales dejaban en el suelo. Sólo es un bello relato, pero da cuenta muy bien de que los signos escritos no fueron concebidos en China para transcribir la lengua hablada sino fundamentalmente para establecer un lazo con los elementos del universo. El alma de la literatura china reside en su soporte, la escritura.
En lo que respecta a la literatura china clásica, el Curso de Literatura y Cine en China opta por una presentación y corte por dinastías, como la mayoría de las obras chinas, en lugar de hacerlo desde una cronología rigurosa. No obstante, las modificaciones de la estructura de la sociedad china producidas a principios del siglo XX llevan a dar un tratamiento particular a la literatura surgida en este período de medio siglo. El curso se estructura así en cuatro partes:
Inicialmente, la poesía, patrimonio de la élite intelectual pero que no desdeñó inspirarse a veces en la cultura popular
A continuación, la prosa, llamada “clásica” porque utiliza una lengua codificada, reservada a los letrados
Luego la literatura de diversión, surgida de una clase especial de gente de letras, inicialmente bañada en la cultura dominante pero destinada a un público más numeroso que la poesía y la prosa clásica
Finalmente el conjunto coherente de la creación literaria y el cine desde 1950
El curso se propone evitar las visiones reductoras o anticuadas, en un trabajo modular que se ha visto facilitado por el de grandes pensadores y especialistas y del que da testimonio la amplia bibliografía de referencia presentada en cada una de las partes estudiadas.
Introduce también las obras que trataron lo universal sin olvidar las materias triviales, y da cuenta de géneros que, lejos de los cenáculos literarios y de la burocracia imperial, emocionaban a un público menos noble o culto, que contribuyó también a dar a la milenaria cultura china su auténtico carácter.
Cuenta la leyenda que uno de los ministros del mítico Emperador Amarillo inventó la escritura al observar las marcas que los animales dejaban en el suelo. Sólo es un bello relato, pero da cuenta muy bien de que los signos escritos no fueron concebidos en China para transcribir la lengua hablada sino fundamentalmente para establecer un lazo con los elementos del universo. El alma de la literatura china reside en su soporte, la escritura.
En lo que respecta a la literatura china clásica, el Curso de Literatura y Cine en China opta por una presentación y corte por dinastías, como la mayoría de las obras chinas, en lugar de hacerlo desde una cronología rigurosa. No obstante, las modificaciones de la estructura de la sociedad china producidas a principios del siglo XX llevan a dar un tratamiento particular a la literatura surgida en este período de medio siglo. El curso se estructura así en cuatro partes:
Inicialmente, la poesía, patrimonio de la élite intelectual pero que no desdeñó inspirarse a veces en la cultura popular
A continuación, la prosa, llamada “clásica” porque utiliza una lengua codificada, reservada a los letrados
Luego la literatura de diversión, surgida de una clase especial de gente de letras, inicialmente bañada en la cultura dominante pero destinada a un público más numeroso que la poesía y la prosa clásica
Finalmente el conjunto coherente de la creación literaria y el cine desde 1950
El curso se propone evitar las visiones reductoras o anticuadas, en un trabajo modular que se ha visto facilitado por el de grandes pensadores y especialistas y del que da testimonio la amplia bibliografía de referencia presentada en cada una de las partes estudiadas.
Introduce también las obras que trataron lo universal sin olvidar las materias triviales, y da cuenta de géneros que, lejos de los cenáculos literarios y de la burocracia imperial, emocionaban a un público menos noble o culto, que contribuyó también a dar a la milenaria cultura china su auténtico carácter.
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